Alojamiento a cambio de diálogo
Notibillon21
Alojamiento a cambio de diálogo
Según una antigua tradición de
ciertos templos zen japoneses, si un monje ambulante sale airoso de una
discusión sobre budismo con uno de los monjes residentes, puede pasar allí la
noche. En caso contrario, tiene que irse.
En el norte de Japón había uno
de estos templos, dirigido por dos hermanos. El hermano mayor era muy erudito y
el hermano menor era más bien tonto y sólo tenía un ojo.
Cierta tarde un monje
ambulante llegó a pedir alojamiento.
El hermano mayor estaba muy cansado, pues
había estado estudiando durante muchas horas, así que le dijo al hermano menor
que fuera y se hiciera cargo de la discusión. "Pide que el diálogo tenga
lugar en silencio", dijo el hermano mayor.
Poco después el viajero se
acercó al hermano mayor y dijo, "Qué tipo tan encantador es tu hermano. Ha
ganado limpiamente la discusión, por lo que tengo que irme, Buenas
noches."
"Antes de marchar",
dijo el hermano mayor, "te ruego que me cuentes cómo fue el diálogo".
"Bien", dijo el
viajero," en primer lugar levanté un dedo para representar a Buda.
Entonces tu hermano levantó dos dedos, para representar a Buda y su doctrina.
Así que yo levanté tres dedos, para representar a Buda, su doctrina y sus
seguidores. Entonces tu avispado hermano agitó su puño cerrado ante mi cara,
para indicar que los tres procedían de un mismo acto de comprensión".
Dicho lo cual el viajero se
marchó.
Poco después llegó el hermano
menor, con un aire muy preocupado. "Me he enterado de que ganaste la
discusión", dijo el hermano mayor.
"No gané nada", dijo
el hermano menor, "este viajero es un hombre muy bruto."
"¿Si?", dijo el
hermano mayor, "Dime el tema de la discusión."
"Pues", dijo el
hermano menor, "en cuanto me vio, levantó un dedo para insultarme
indicando que sólo tengo un ojo. Pero siendo forastero, pensé que tenía que ser
cortés, por lo que yo levanté dos dedos, felicitándole por tener dos ojos. Ante
lo cual, el miserable grosero levantó tres dedos como queriendo decir que entre
los dos, sólo teníamos tres ojos, por lo que me enfadé y le amenacé con darle
un puñetazo en la nariz ? así que se fue."
El hermano mayor se rió.
Todas las discusiones son
fútiles y estúpidas. La discusión es tonta en sí misma, porque nadie puede
llegar a la verdad mediante la discusión, mediante el debate. Podrás conseguir
alojamiento para la noche, pero nada más. Lo que explica esta tradición.
Es una tradición preciosa. En
cualquier templo zen del Japón, durante muchos siglos, si pides alojamiento
tienes que discutir. Si ganas la discusión puedes quedarte ? esto es muy
simbólico ? pero sólo por una noche. Llegada la mañana tienes que irte. Lo cual
indica que mediante la discusión, la lógica, el razonamiento, nunca alcanzarás
el objetivo, sólo alojamiento por una noche. Y no te engañes pensando que el
alojamiento por una noche es el objetivo. Tienes que continuar. Por la mañana
tienes que ponerte de nuevo en camino.
Pero muchos se han engañado a
si mismos. Piensan que todo cuanto han conseguido mediante la lógica es el
objetivo. El alojamiento nocturno se ha convertido en el no va más. Ya no
avanzan y muchas mañanas han pasado. La lógica puede llevar a conclusiones
hipotéticas, nunca a la verdad.
Y recuerda que lo que se
aproxima a la verdad es también una mentira, porque ¿qué significa? Algo es
verdadero o falso; no hay término medio. Algo es verdadero o no lo es... No
puedes decir que es cierto a medias; no existe nada de la suerte ? como no
puede existir un semicírculo, porque la misma palabra círculo significa lo
completo. Los semicírculos no existen. Si es medio, no es un círculo.
Las medias verdades no
existen. La verdad es el todo, no puedes tenerla a trozos, no puedes tenerla
por partes.
Una verdad aproximada es un
engaño, pero la lógica sólo puede llevar al engaño. Puedes conseguir
alojamiento para una noche, sólo para retirarte, relajarte, pero no hagas de él
tu hogar. Por la mañana, tienes que seguir adelante, el viaje no puede acabar
ahí. Por la mañana volverá a empezar, una y otra vez. Relájate en la lógica, en
el razonamiento, pero no te quedes con esto, no te pares ahí ? y recuerda
continuamente que tienes que seguir.
Es una bella tradición. Y una
cosa que hay que entender de la tradición y el significado; es simbólico.
Segunda cosa: todas las discusiones son tontas, porque a través de la actitud
discutidora nunca puedes entender al otro. Todo cuanto dice es mal
interpretado. Una mente decidida a ganar, conquistar, no puede entender. Es
imposible, porque la comprensión necesita una mente no violenta. Cuando
intentas ser victorioso, estás siendo violento.
La discusión es violencia.
Puedes matar con ella, no puedes resucitar con ella. No puedes dar vida con
ella, puedes asesinar con ella. Las verdades pueden ser asesinadas mediante
discusión, pero no pueden ser resucitadas. Es violencia; la actitud misma es
violenta. En realidad no pretendes la verdad, pretendes la victoria. Cuando el
objetivo es la victoria, puedes sacrificar también la victoria.
Y el objetivo debe ser la
verdad, no la victoria, porque cuando el objetivo es la victoria eres un
político, no un hombre religioso. Eres agresivo, estás intentando de alguna
manera subyugar al otro, estás intentando de alguna manera dominar y tiranizar.
Y la verdad nunca puede convertirse en una dominación, nunca puede destruir al
otro. La verdad nunca puede ser una victoria en el sentido de que has subyugado
al otro. La verdad aporta humildad. No son ego-trips ? pero todas las discusiones
son ego-trips. Por lo que la discusión nunca puede llevar a lo real; siempre
conduce a lo irreal, lo falso, porque el mismo fenómeno que persigues, la
victoria, es estúpido. La verdad gana, no tú, no yo. En una discusión tú ganas,
o yo gano, la verdad nunca gana.
Los buscadores auténticos
permitirán que la verdad venza a ambos. Los participantes en una discusión
pretenden que la victoria me pertenezca a mí, no debe pertenecer al otro. En la
verdad, no hay otro. En la verdad, nos encontramos y nos convertimos en uno.
¿Así que quién puede ser el vencedor y quién puede ser el vencido? En la
verdad, nadie es vencido. En la verdad, la verdad gana y nosotros nos perdemos.
Pero en discusión yo soy yo y tú eres tú; en realidad no existe un puente.
¿Cómo puedes comprender al
otro cuando estás en contra de él?
La comprensión es imposible. La comprensión necesita simpatía, la comprensión necesita una participación. Comprender significa escuchar al otro totalmente, sólo entonces florece la comprensión. Pero si estás discutiendo algo, debatiendo, razonando, no estás escuchando al otro, sólo finges estar escuchando. En el fondo, estás preparándote, en el fondo ya has dado el próximo paso ? lo que vas a decir cuando el otro acabe. Estás preparándote para refutarlo. ¡No le has escuchado, y estás intentando refutarle!
En realidad, la verdad no
tiene importancia en una discusión, en un debate. Por lo que el debate nunca es
una comunicación, y mediante el debate es imposible llegar a una comunión.
Puedes discutir, y cuanto más discutís...os separáis. Cuanto más discutes,
mayor es la separación, se convierte en un abismo; no puede haber terreno
común. Por esto los filósofos nunca coinciden, los pandits nunca coinciden: son
grandes discutidores. Hay un abismo entre ellos. No pueden coincidir con el
otro ? imposible.
Sólo los amantes pueden
coincidir, pero los amantes no pueden meterse a discutir ? pueden comunicar.
Por esto en oriente hay una insistencia tan grande en shraddha ? confianza, fe.
Si discutes con tu maestro, se ensancha la brecha. Entonces es mejor seguir
adelante; deja entonces que este maestro sea el refugio de una noche, pero
sigue adelante. Quedarte con él no te llevará a ninguna parte, la brecha se
ensanchará. Si eres discutidor, no puede salvarse la brecha. Es imposible.
Confianza significa simpatía; confianza significa que no estás discutiendo ?
has venido a escuchar, no a discutir. Has venido a entender, no a discutir. No
has venido a vencer; en todo caso estás dispuesto a perder.
El auténtico discípulo está
siempre intentando que el maestro le venza. Este es el momento más grande en la
vida del discípulo, cuando es totalmente destruido y derrotado. No es que el
maestro vaya a ganar; él va a ser derrotado, el discípulo va a ser derrotado. Y
cuando el discípulo ya no existe ? completamente derrotado, desaparecido ? sólo
entonces se ha tendido un puente sobre la brecha, se ha salvado el abismo y el
maestro te puede penetrar.
Por eso sucedió que Jesús
recorría toda su tierra,
pero cuantos discípulos podía reunir eran hombres
sencillos, ni una sola persona educada. No es que no hubiera eruditos; había
grandes eruditos en aquella época. Los judíos estaban en la cima de su gloria,
por eso pudieron producir un hijo como Jesús. Jesús era la culminación. Jesús
pudo suceder ? esto demuestra que los judíos estaban en la cumbre. Nunca más
volverían a alcanzar semejante cumbre. Había grandes eruditos, se organizaban
grandes debates. La sinagoga judía era la sede del aprendizaje, una verdadera
universidad. La gente viajaba de una parte a otra del país para discutir,
debatir, razonar, descubrir; pero era una pelea. Ni un solo erudito siguió a
Jesús.
De hecho, todos los eruditos
estuvieron por unanimidad de acuerdo en que este hombre tenía que ser
destruido. Todos los eruditos, gente educada, estaban dispuestos a matar a este
hombre. ¿Por qué? ? porque este hombre estaba en contra de la discusión.
Amenazaba sus cimientos mismos; toda la estructura se hubiera derrumbado. Este
hombre decía algo contra la razón. Hablaba de fe, hablaba de amor, hablaba de
cómo crear un puente entre dos corazones.
La discusión es entre dos
mentes, dos cabezas; el amor, la comunicación, la confianza, son entre dos
corazones. El estaba abriendo un nuevo camino ? de amistad, de discipulado, de
crecimiento. Pensaba en términos de una dimensión totalmente diferente ? la
cualidad era diferente. Decía, "Dejad a un lado vuestras escrituras. No
necesitamos vuestras biblias, porque son sólo palabras". El erudito, el
pandit, no podían tolerarlo. Jesús fue crucificado.
Sólo pudo encontrar gente
sencilla: un pescador, un leñador, un zapatero ? hombres sencillos. Todos sus
discípulos, excepto Judas, eran ineducados. Sólo Judas era verdaderamente
culto, un caballero refinado y vendió a Jesús por treinta monedas de plata.
Este Judas culto y refinado le traicionó y Jesús sabía que si alguien podía
traicionarle, ése era Judas. ¿Por qué? Porque al amor sólo puede traicionarle
la cabeza. El amor sólo puede ser traicionado por la lógica; ninguna otra cosa puede
traicionar.
Así que esta es la segunda
cosa a recordar antes de que yo entre en la anécdota; que mediante la lógica,
mediante la cabeza, la argumentación, os hacéis forasteros, mutuamente
extraños; se pierde el puente que os une. ¿Cómo vas a alcanzar la verdad cuando
no puedes entender al otro, cuando ni siquiera eres capaz de escucharle, cuando
tu mente va discutiendo y peleando? Eres violento, agresivo. Esta agresión no
sirve.
Así pues, todas las
discusiones son fútiles, nunca llevan a ninguna parte. Incluso cuando crees que
se ha llegado a una conclusión, la conclusión es forzada; no se llega a ella
gracias a la discusión. Puedes silenciar al otro, pero la convicción nunca
llega gracias a esto, nunca. Y lo digo de forma categórica: nunca. Si posees ciertos
trucos lógicos, puedes silenciar al otro. Puede ser incapaz de contestarte.
Sabes más que él. Sabes más trucos que él. Puedes acorralarlo mediante palabras
y razonamientos y él es incapaz de responder. Pero no es ésta la manera de
convencerle. En el fondo, él sabe que, "Algún día encontraré más trucos y
te pondré en tu lugar. Por el momento, no puedo contestarte. Muy bien, acepto
la derrota." Ha sido derrotado, pero no lo has conquistado.
Y estas son dos cosas
diferentes. Cuando conquistas un corazón, no está derrotado ? se siente feliz.
Es victorioso en tu victoria, participa. No es tu victoria ? ha vencido la
verdad, y ambos podéis celebrarlo. Pero cuando derrotas a alguien, nunca es
conquistado; sigue siendo enemigo. En el fondo espera el momento oportuno en el
que imponerse.
Ningún debate puede
convertirse en una convicción. Y si no se llega a la convicción, ¿en dónde está
la conclusión? La conclusión es forzada, es siempre prematura. Es exactamente
como un aborto, no es un parto natural. Lo has forzado ? nace un niño muerto, o
un niño lisiado, que seguirá siendo lisiado, débil y muerto durante toda su
vida.
Sócrates acostumbraba decir,
"Yo soy una comadrona, asisto al parto natural." Un maestro es una
comadrona. No va a forzar, porque un parto forzado no va a ser un parto
auténtico. Es más como la muerte y menos como la vida.
Por esto un maestro nunca es
discutidor. Y si a veces parece discutidor, sólo está jugando contigo ? y
jugando por alguna razón. No te dejes enredar. Está jugando por alguna razón;
puede discutir sólo para averiguar si estás o no en una actitud discutidora. Si
es así, tú te lo has perdido. Si puedes escuchar sus argumentos sin adoptar una
actitud discutidora, él no va a jugar contigo este juego. Tiene que mirar en tu
interior. Acaso estés escuchando conscientemente, pero discutiendo
inconscientemente. Entonces él tiene que hacer aflorar tu inconsciente, para
que te des cuenta de ello.
A veces un maestro parecerá
agresivo, como si quisiera vencerte. Pero nunca quiere tu derrota ? sólo
derrotar tu ego, no a ti; sólo destruir tu ego, no a ti. Y recuerda: el ego es
el veneno, te está destruyendo. Una vez que el veneno haya sido destruido,
estarás libre y vivo por primera vez. Una luz abundante te sucederá por primera
vez. Está destruyendo la enfermedad, no a ti.
A veces tiene que discutir.
Han existido maestros muy discutidores. Era imposible vencerlos, imposible
jugar el juego de las palabras con ellos. Pero simplemente intentaban hacer
aflorar tu conciencia, para que pudieras darte cuenta de si tu fe es verdadera
o no.










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