Record per capita de produccion de petróleos en aguas venezolanas
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| Plataforma de la ExxonMobil en aguas territoriales venezolana |
“Los Estados Unidos de Norte América son una amenaza inusual para la República Bolivariana de Venezuela”
(Parafraseando su propia sentencia)
Billon21 Noticias – 31 de marzo de 2026
Porlamar, Venezuela
EL RÉCORD QUE TE ESCONDEN
¡Despierta Venezuela! Mientras los grandes medios internacionales llenan sus portales con el despliegue militar en el Golfo Pérsico y el juicio a Nicolás Maduro en Nueva York, una noticia que debería hacer temblar a cualquier patriota se mantiene en MUTE ABSOLUTO.
Venezuela acaba de romper un récord mundial. Pero no es un récord para celebrar. Es un récord de humillación silenciosa.
Somos el único país del mundo que tiene bajo sus pies las reservas de petróleo más grandes del planeta y, al mismo tiempo, mira impávido cómo una empresa extranjera extrae más de un millón de barriles diarios en un territorio que históricamente nos pertenece, sin que una sola autoridad constitucional alce la voz.
Esa empresa es ExxonMobil, la misma que opera en Venezuela bajo licencias de la OFAC, la misma que hoy produce 1.1 MILLONES DE BARRILES DIARIOS en el bloque Stabroek, en la Guayana Esequiba.
Y la cifra no es un rumor: Guyana ya es el mayor productor de petróleo per cápita del mundo, y la producción sigue aumentando. Para 2027 llegarán a 1.5 millones de barriles diarios.
¿Y Venezuela? Callada. Sin patrullajes. Sin denuncias. Sin un solo comunicado oficial que defienda lo que es nuestro.
1. ¿DÓNDE ESTÁN PERFORANDO? LAS COORDENADAS DE LA USURPACIÓN
Aquí van los datos duros, verificables, que ningún medio te ha mostrado:
Los campos petroleros que están en producción plena —con FPSO (buques de producción) operando 24/7— se ubican en las siguientes coordenadas:
• Campo Liza (FPSO Liza Destiny y Liza Unity): 8°30′ N, 57°30′ O
• Campo Payara (FPSO Prosperity): 8°15′ N, 57°45′ O
• Campo Yellowtail (FPSO ONE GUYANA): 8°40′ N, 57°10′ O
• Nuevo proyecto sísmico Hammerhead-2: 8°20′ N, 57°35′ O
Estas coordenadas no están en cualquier lugar. Están en la plataforma continental que Venezuela presentó ante la ONU en 2015 como parte de su territorio marítimo. Están en la zona que Guyana explota unilateralmente mientras la Corte Internacional de Justicia aún no ha decidido nada.
¿Qué significa esto? Que mientras algunos fingen defender la soberanía, los FPSO de ExxonMobil están sacando petróleo venezolano, literalmente, bajo las narices del mundo.
2. LOS QUE CALLAN: DE LA “DEFENSA DEL ESEQUIBO” AL SILENCIO CÓMPLICE
Hay un detalle que escuece y que la narrativa dominante ha borrado con esmero.
La misma figura política que hoy ocupa espacios de vocería internacional como “presidenta encargada” de Venezuela, fue quien en su momento lideró la defensa jurídica del Esequibo desde la Asamblea Nacional. Denunciaba, exigía, llevaba el caso a la CIJ, alertaba sobre la explotación ilegal.
Hoy, con la producción récord en marcha, con la expansión unilateral de la Zona Económica Exclusiva de Guyana anunciada apenas el 29 de marzo de 2026, su silencio es absoluto.
No hay declaraciones. No hay cartas a la ONU. No hay pronunciamientos ante la CIJ. No hay convocatorias a la unidad nacional.
¿Dónde quedó aquella defensa indoblegable de la soberanía? Al parecer, se quedó en el archivo, junto con la coherencia.
3. EXONERACIÓN: DELCY RODRÍGUEZ NO ES CÓMPLICE, ES REHÉN DE UNA AMENAZA INUSUAL
Y aquí viene lo más delicado, lo que requiere ver con ojos de análisis y no de consigna.
Usted, lector, ha escuchado que Delcy Rodríguez y su hermano Jorge están “negociando la entrega del país”. Yo mismo, en silencios anteriores, pude haber dejado esa idea flotando. Pero los hechos recientes me obligan a rectificar.
No hay pruebas de traición. Hay pruebas de una amenaza inusual.
El 28 de enero de 2026, el Secretario de Estado Marco Rubio declaró ante el Senado de EE.UU. que su gobierno “está preparado para usar la fuerza para asegurar la máxima cooperación” de Venezuela. Y cuando le preguntaron si usarían la fuerza para obligar a vender petróleo, no lo negó.
El propio Donald Trump, apenas un día después del secuestro de Maduro en Nueva York (el famoso “3E”), se dirigió a Delcy Rodríguez exigiéndole “acceso total” al petróleo y las riquezas venezolanas, y advirtió: si “no se portan bien”, vendría una segunda oleada.
¿Y qué dijo el Pentágono? Fuentes de alto nivel confirmaron que planes para una “segunda y más agresiva ola de ataques” están sobre la mesa. Los blancos incluyen, entre otros, a los hermanos Rodríguez.
Eso no es una negociación. Es un cerco de fuego.
Delcy y Jorge Rodríguez no están actuando por convicción imperial. Están ganando tiempo. Están “doblándose para no romperse”, como ha hecho cualquier dirigente sometido a la presión de una potencia que tiene al presidente legítimo secuestrado, que mantiene tropas en la región, que maneja las licencias petroleras como garrote y que no ha descartado invadir.
4. EL CASO MADURO: SIN PRUEBAS, CON UN TRUMP CONVICTO
Y mientras se pretende juzgar a Nicolás Maduro en Nueva York por narcoterrorismo, la verdad jurídica comienza a desmoronarse.
El exfiscal federal Richard Gregorie, el mismo que condenó a Manuel Noriega, ha dicho sin ambages: “Decir que Maduro tenía el control de todo esto es ridículo; era solo un funcionario”. Y a diferencia del caso Noriega, en este no se obtuvieron pruebas materiales que lo comprometan directamente.
La defensa de Maduro ha pedido la desestimación del caso por falta de pruebas, y señala que el propio gobierno de EE.UU. ha hecho concesiones que contradicen sus acusaciones.
Mientras tanto, el hombre que lanza las amenazas —Donald Trump— es un delincuente convicto. Fue declarado culpable de 34 delitos graves en Nueva York por falsificar registros para ocultar pagos a una actriz porno. Y el 24 de marzo de 2026, la Corte Suprema de EE.UU. rechazó su intento de retrasar la sentencia.
El imperio nos señala con el dedo, pero tiene las manos manchadas.
5. LA CASA DE FUEGO: DROGAS E INFLACIÓN EN EE.UU.
Mientras amenazan al mundo, EE.UU. arde en crisis internas que deberían tenerlos ocupados en su propia casa.
- Inflación: La Reserva Federal proyecta que la inflación cerrará 2026 en 2.7%, por encima de su meta, impulsada por el precio del petróleo. La era de las hipotecas baratas quedó atrás. Millones de familias estadounidenses viven una crisis de poder adquisitivo.
- Drogas: En 2025, la DEA incautó fentanilo equivalente a más de 369 millones de dosis letales. Un estudio reciente reveló que 48 millones de personas —casi el 15% de la población— padecen adicción a los opioides.
¿Con qué autoridad moral y con qué estabilidad interna este país pretende darnos lecciones de soberanía?
6. CONCLUSIÓN: ROMPER LA HIPNOSIS
Hemos titulado este artículo con una paradoja: Venezuela tiene un récord mundial y nadie lo sabe. Ese récord es el de la extracción silenciosa de su riqueza mientras sus líderes legítimos están secuestrados, sus recursos son administrados bajo licencias extranjeras y su territorio en disputa es explotado sin que se escuche un grito oficial.
Pero también tenemos otro récord: el de la resistencia silenciosa.
Delcy Rodríguez, Jorge Rodríguez, cada funcionario que sigue en su puesto bajo amenaza directa de muerte, cárcel o segunda oleada, están jugando el único juego posible: ganar tiempo.
Porque el tiempo está del lado de la verdad. El caso Maduro se cae. Trump tambalea. EE.UU. se consume en sus propias crisis. Y el mundo multipolar —Rusia, China, Irán, el Sur Global— ya no acepta dictados unilaterales.
La hipnosis se rompe con vigilancia, con pedagogía y con resistencia. Pero sobre todo, se rompe viendo.
Ver dónde están las coordenadas de la usurpación. Ver quiénes callan. Ver quiénes están bajo la espada. Ver quién realmente amenaza.
Porque Estados Unidos de Norte América es una amenaza inusual para la República Bolivariana de Venezuela. Lo dijeron ellos mismos en sus documentos. Y hoy lo confirman con cada misil, cada licencia, cada amenaza.
Galería: Fotos cortesías.
Guillermo Silva | Billon21 Noticias
Porlamar, 31 de marzo de 2026
Nota del autor: Las coordenadas publicadas han sido verificadas mediante cruce de registros de posicionamiento de FPSO reportados por ExxonMobil y MarineTraffic, y corresponden a áreas en litigio ante la CIJ. Cualquier lector puede contrastarlas con plataformas de seguimiento satelital público.





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