LARGAS COLA DE CONSUMIDORES EN NUEVA ESPARTA
Durante la semana que transcurre, desde tempranas horas de la mañana, se han
notado en diferentes puntos del Estado, a cientos de mujeres y hombres formando
largas colas, frente a diferentes establecimientos comerciales, con el objetivo
de poder comprar cuatros kilos de harina para hacer arepa u otros
derivados (empanada, bollito, funche,
etc.) necesarios para la conformación de la dieta diaria del venezolano y
además papel higiénico.
Las marcas o empresas que la elaboran o
procesan, son reconocidas en vista de sus grandes despliegues propagandísticos
o publicitarios, igualmente de quienes se encargan de la distribución.
El malestar siempre presente en vista de las
improvisaciones y la falta de coordinación con las fuerzas públicas, el
desorden reina, la desesperación y la angustia es latente y todo por la
inexistencia de organización, siendo estos los factores que estas situaciones
producen, pero que no hay nadie que se responsabilice, al contrario siempre el
culpable es el gobierno nacional, el proceso revolucionario o el gobernador del estado.
¿Pero quienes son
los que producen esos productos de la dieta y uso diario de los venezolanos?
¿Quiénes son los
que se encargan de la distribuirlos?
¿A quienes se la
distribuyen al mayor?
A mi modo de ver, empezare por responder la
última pregunta que yo mismo me hago
< Son los supermercados o las grandes cadenas de tiendas por
departamento, cuyos propietarios son
practicantes del sistema capital>.
Esta respuesta generan otras interrogantes;
¿donde viven los dueños de esos supermercados? Estoy completamente seguro que
ni siquiera viven en la comunidad o sector donde están ubicados esos
supermercados, lo que quiere decir que los excedentes por comercialización que
pagan los consumidores por el costo de producción va a parar a otro sector
incluso a otro país, lo que a su vez
esto genera otra pregunta ¿Qué beneficio le retoma en el presente o
futuro, los dueños de los supermercado a la comunidad donde están ubicados esos
locales?
El supermercado no beneficia a nadie de la
comunidad, ni con la mercancía ni con el empleo, y diré porque; la mercancía
que proporciona es pagada al costo y los empleos que ofrece a la mayorías de la
misma comunidad son los menos remunerados. El supermercado ve en la comunidad
un mercado y no como una fuerza de trabajo.
Invito a hacer conmigo el siguiente ejercicio
a mis queridos camaradas: Suponiendo que el supermercado o el capitalista
contrata a una plantilla de 100 trabajadores, se tendría el caso que 60 son de
sectores circunvecinos y 40 son trabajadores de la comunidad donde se encuentra
ubicado el supermercado, o sea que solo el 40%
se “beneficia” al obtener un salario mínimo, pero a su vez dejan una
cuota de ganancias al obtener productos que necesitan para vivir, entonces ya
saben quién es el que se beneficia.
El resultado neto es que los dueños de los
supermercados dependen de esa comunidad, como mercado y no como una verdadera
fuente de fuerza de trabajo, al capitalista solo le interesa que la comunidad
sea consumidora. Mucho más patético es cuando el consumidor no pertenece a la
comunidad donde está el supermercado, estos también beneficia a otros
capitalistas tales como los del transporte, al que vende combustible, al que lo
repara, etc., etc.
Paso a la próxima pregunta: ¿Quien Distribuye o traslada la mercancía
al supermercado o a los establecimientos comerciales?
Muchos de ellos tampoco viven en las
comunidades o en la ciudad misma, son en gran parte grandes capitalistas que
controlan el transporte, cobrando grandes sumas que generan los llamados gastos
operativos del producto que distribuyen.
Y por último pero sin dejar de ser la más
importante o relevante de las preguntas:
¿Quien produce o procesa los productos de consumo masivo en Venezuela?
En Venezuela todo sabemos que aquí hay
importantes empresarios que mantienen una guerra de última generación o Guerra
Económica, con el simple objeto de derrocar un proceso humanista. Crean efectos
de malestar con los desabastecimientos o encarecimientos, desproporcionan el
costo de la producción, montan y
mantienen laboratorios fabricantes de rumores o falsos positivos y promueven el
consumo irracional. Además de crear desequilibrios ecológicos como por ejemplo
la contaminación de las aguas de nuestros ríos, lagos y playas, destrozan
salvajemente la naturaleza.
Ahora bien, pienso que es el momento de que esas
y todas las comunidades comiencen a tomar conciencia directa de la situación.
Ese evidente que si nuestro Estado a través de sus Concejos Comunales se reorganizaran, podrían optar por conformar
cooperativas de consumo, prevista en la Constitución de la Republica
Bolivariana de Venezuela, como en la ley Especial de Cooperativas, es decir una
suerte de Economato creado por la propia comunidad y así sustituir las redes
explotadoras y cómplices del imperio y sus aliados neoliberales y ahorrarse así
cientos de miles de bolívares, más aun, las empresas sociales de consumo pueden
mantener el mismo margen de ganancias, destinando entonces ese dinero a obras
comunitarias o cualquiera otro fines beneficiosos para todos los asociados, es
decir para todos los miembros de una misma comunidad.
¿Entonces como deberíamos romper con la lógica
de la acumulación capitalista y sus relaciones de producción consecuente y más
aun romper con la dictadura del mercado?
Porque de nada nos serviría el extraordinario
legado que hemos heredado del Comandante
Eterno Hugo Chávez, como tampoco es suficiente que el Presidente Obrero Nicolás Maduro, diariamente nos estén convocando
a conformarnos en Comunas, sino empezamos con una formación seria, sobre todo
desde los más altos cargos, incluyendo
las empresas que son contratadas por las Corporaciones del Estado y todos los voceros de los Consejos Comunales
y del Poder Popular, justamente es en
eso que se debe ser contundente.
El Presidente Eterno siempre nos planteo la
necesidad de concertar la propiedad, la producción, la distribución y el
consumo, este concepto es aplicable no solamente a las comunidades, sino también
a agrupaciones ad hoc de personas en forma asociativas de diversos tipos
principalmente bajo la figura de cooperativas y organizaciones sin fines de
lucro.
El éxito del Socialismo del siglo XXI vive
una constante amenaza por parte del poder capitalista por lo tanto debemos en
una parte en garantizar la supervivencia de sus diferentes formas de producción
tales como:
-Cooperativas de consumo Comunitaria (Economato
Comunal).
-Cooperativas de ahorro/Créditos Comunitarios
(Banco Comunal).
-Aseguradora Comunitaria gestión de carteras
de valores).
- Servicio de transporte Comunitario (línea Comunal).
-La Agroindustria Comunal (Artesanal).
-El servicio de educación Comunitario
(escuela Comunal).
- Ateneo/Club comunitario (complejo cultural
comunal).
Todo esto en un entorno competitivo, y, por
otra parte hacerlo evitando el paternalismo estatal el cual no es sustentable
en el tiempo.
En Nueva Esparta existen muchas
particularidades y unas de ellas es que por su situación geográfica podemos
convertirnos en una potencia turística, pero que aun no lo hemos sabido explotar,
prácticamente nos hemos convertido en dependientes, todo es traído de tierra
firme, la mayoría de los habitantes de la Isla que en otrora gozaban de las bonanzas de la época de oro en su condición de Puerto Libre, se ven ahora
con poco poder adquisitivo, en vista de que su entorno familiar aumento, las cadenas hoteleras y los restaurantes no
tienen cupo de empleo y las tiendas más bien se ven obligados a reducir su
personal.
Son pocos los auténticos Artesanos y Cultores,
pero que muchos estarían dispuestos a ser facilitadores dentro de las
comunidades, igualmente contamos con buenos cuadros revolucionarios que con una
gran capacidad ideológica con grandes deseos de transmitir sus conocimientos.
Ahora me toca dejarles una pregunta “ ¿Que es lo que están esperando los
Consejos Comunales y Organizaciones Sociales del Estado para comenzar y contribuir con el proceso revolucionario venezolano?.




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